Vivir es elegir.

Estoy sentada en la cocina con L preparando la cena, y como no hay electricidad, como sucede a menudo en todo el país, en la oscuridad apenas puedo percibir la imagen de su rostro; no necesito verlo claramente para sentir la expresión de tristeza mientras me cuenta que sus padres han acordado su futuro matrimonio, en contra de su verdadero deseo, pero a favor del honor de su familia.

«Así es nuestra cultura, un poco injusta con las mujeres, pero con todo esto tratamos de ser felices como podemos», me dice

A pesar de lo triste que parece sonar esta frase, he pasado casi una semana conviviendo sólo con mujeres que han vivido esta misma realidad, que han aceptado las decisiones que sus familias han tomado por ellas, dejando a un lado sus sueños personales y aceptando la carga social de su cultura, y son días en los que he reído y disfrutado en demasía. Juegos de mesa, bromas y pláticas, noches de baile; cualquier actividad entre estas mujeres es diversión pura.

¿Tuvieron opciones entre las cuales pudieran elegir con quién pasar el resto de sus vidas? No.
¿Se les dio la oportunidad de tener una vida profesional, en vez de la de mujer de casa? No.
¿Eligieron ser felices, dentro de sus propias circunstancias? Sí.

Así que mi reflexión a partir de esta anécdota no es exponer, ni mucho menos criticar las costumbres que se llevan a cabo en este lugar. Soy viajera, y como tal respeto la forma de vida de cada rincón de este planeta. Somos diferentes, y no por eso unos somos mejores que otros. Mi verdadera intención de este escrito es admirar probablemente la única y más importante decisión que pudieron tomar estas mujeres en su vida adulta: Ser felices.

EN ESTAS ÁSPERAS MANOS PUDE VER EL PODER DE DECISIÓN SOBRE LA FELICIDAD

Todos tenemos problemas, obstáculos, tristezas y enojos, pero está en ti en cómo los abordas y cómo los integras a tu propia vida. En un divague con un buen amigo hablamos sobre qué significaba la felicidad, y nuestra conclusión fue que no siempre puedes estar sonriendo y de acuerdo con todo, sino que el reconocer que hay aspectos difíciles en tu existencia es lo que completa la definición de ser feliz. Acepta todas tus emociones, no está mal llorar de vez en cuando, haz lo que puedas para cambiar aquello que no te gusta de tu realidad, y entonces SÉ FELIZ. La decisión está en ti.

No sé si las palabras de esta suertuda viajera valgan mucho, pues soy consciente de que la vida me ha tratado maravillosamente, y que las dificultades que se me han presentado en mis tres décadas terrenales han sido siempre llevaderas y tal vez hasta bastante simples; pero en esta enriquecedora convivencia con el sexo femenino Paki aprendí que aunque las circunstancias de tu vida te orillen a una realidad poco favorecedora, siempre tienes la opción de elegir estar en paz con ella.

Gracias L por la inspiración de este escrito, y recordarme el grandioso poder de decisión que todos tenemos en nuestro paso por este mundo.

Hoy decido ser feliz,
K.

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