
Era lógico que mi espacio de escritura iba a revivir mientras corría, ¿Hace cuánto que no leo mi propia entrada de por qué se llama Tinta Sobre Asfalto? Van unos tres años que no desempolvaba este blog que inicié hace varios inviernos, mientras sobrepasaba un mal momento de salud, estando en la casita hermosa del Cerro Mariposas de Valparaíso, Chile. ¡Qué curioso! Hoy la inspiración vuelve a ser la misma: recobrar la salud.
Una palabra de cinco letras, fácil de pronunciar, y algo que damos por hecho todos los días… hasta que se va. SALUD. ¿Te has puesto a pensar cuánto tiempo, recursos y energía inviertes en conservarla, en comparación con lo que designas a otras cosas, como el trabajo, la buena apariencia o el entretenimiento? Yo no lo reflexionaba sobre esto, hasta que un día me despertó un agudo dolor que recorría toda mi pierna derecha, desde la cadera hasta el talón; me sacó el llanto, no me podía mover, no sabía qué hacer, sólo imploraba que la sensación se esfumara para salir de ese calvario. Pasé así varias semanas, las cuales me permitieron reflexionar un mar de cosas que no había logrado aterrizar hasta el día de hoy.
Si bien ya tengo más de una quincena en la que mencioné que ya me siento “normal”, hoy me sentí viva. Realmente viva. Logré trotar 7 minutos; una miseria para mi yo del pasado que solía recorrer medio Guanajuato galopando sin problema; una fortuna para mi yo del presente que no puede durar más de 1 hora en la misma posición sin comenzar con una punzadita. Esos 420 segundos fueron suficientes para hacer mi corazón latir fuerte, no de agitación sino de felicidad; me salieron lágrimas de los ojos al recordar lo miserable que era hace 10 semanas y lo plena que me sentí al volver a retomar mi pasión por correr. Tenía que escribir para plasmar ese alivio de recordar que estoy viva.
Aunque médicamente la definición de estar vivo se reduzca al simple hecho de respirar, me parece que vivir es muchísimo más que eso. El diccionario amplía este concepto al hecho de, además de respirar, moverse, comer, ver oír, pensar. Aún así no me siento conforme con ello; estar vivo es mucho más complejo. Sentir pasión por algo, por alguien, sufrir pérdidas y sobrellevarlas, saborear la amplia diversidad de sabores que la naturaleza nos ofrece, admirar la grandeza y los milagros, soñar con proyectos y trabajar por ellos, llegar a casa al final de la jornada y pensar “¡Wow! Qué día…”

Salud física y mental, se han ganado el galardón de primera prioridad en mi existir de ahora en adelante. Espero no volver a darlas por sentado jamás, trabajar en ellas diariamente, y que el desgaste natural de mi cuerpo con el tiempo permita acoplarme paulatinamente a las nuevas realidades de mi estado físico. Alguna vez leí unas líneas que me impactaron mucho: Hoy eres lo más viejo que has sido… y lo más joven que nunca serás. No sé quién lo escribió, pero sin me recordó que hoy estoy aquí, y preguntarme en qué estoy utilizando este tiempo que tengo a mi disposición.
Y a ti, ¿Qué te hace sentir vivo?