
Si bien siempre tuve un cierto gusto por la escritura, fue hasta hace tres años en que le di vuelo a mis palabras. El tiempo libre que te deja el renunciar a tu vida citadina, para irte a mochilear el sur del continente, te permite retomar aquello que te llena; en mi caso, fue correr y escribir.
Mexicana de pasaporte, chilena de corazón, neozelandesa entre sueños. En este loco andar por la vida me decidí a explorar más allá de lo que aprendí como socialmente correcto, desaprender lo aprendido y abrir mi mente hacia nuevas culturas y horizontes que me hacen ser una persona diferente cada día.
Los 30 me vienen pisando los talones, me encanta la sandía y suelo ser la más chaparrita de cualquier grupo de personas. Me apasiona el deporte, amo la comida y así como tú, hoy estoy viva, y sólo eso me parece ya suficiente motivo para sonreír.
Piel tornasol, corazón de papaya, ojos color sol. Mujer con dignidad rebelde, bruja en vidas pasadas, polvo de estrellas. Un punto en el espacio tan insignificante, que al desaparecer será como si nada hubiera pasado; una molécula en movimiento tan poderosa, que en vida puede hacer la diferencia.
Finalmente, si te quieres echar un clavado a leer lo que escribía la K de hace un par de años, te invito a conocer lo que quedó del bello proyecto que alguna vez fue Patadeperrus.
K.