Diccionario chileno para mexicanos.

Cuando digo que me siento afortunada por haber nacido en un país de habla hispana lo hago muy sinceramente, porque además de que la gramática es tan confusa que ni yo misma sé explicar cuando algún extranjero me hace alguna pregunta, al ser el segundo idioma más hablado en el mundo, el castellano tiene interminables variantes en acentos y vocabulario.

No sé si es porque he pasado ya en total 12 meses, dentro de los últimos 3 años, en tierras chilenas, pero definitivamente esta versión del castellano es la que me ha resultado más diferente de la mía (aunque el argentino le hace buena competencia). Charlando con extranjeros anglosajones sobre mi estadía en este país y las similitudes que puedo encontrar con la cultura mexicana, siempre hago hincapié en que el idioma no es una de ellas; hay ocasiones en que siento que Chile no merece el título de tierra latinoamericana, porque no entiendo dos de cada tres palabras que me dicen con ese acento cantadito y tan lindo. Entre su afán de eliminar la «s» de todas las palabras, usar todas las variantes existentes de «webear» para cualquier cosa, hablar a toda prisa y su gusto por terminar todas sus frases en «ai»… ¡Ayuda! Que alguien me traduzca, por favor.

Una lata de jalapeños para satisfacer el antojo, aunque acá los llaman ajíes, ni modo que se coman algo con el nombre de su país.

Así que hoy, para mi México lindo y querido, aquí un listado de algunas palabras y frases que orgullosamente ya domino, con su traducción al mexicano. Creo que no son ni la mitad de las que usan, pues si esta lista me la aventé en una sentada de 15 minutos, es fácil imaginar el montón de chilenismos que aún me quedan por aprender. Aquí va:

¡Al Tiro!: Ahora mismo.

Aros: Aretes.

Ampolleta: Foco.

Ají: Chile (de hecho a ellos les resulta cómico que comamos algo con el nombre de su país).

Bacán: Chido.

Boleta: Ticket de compra.

Botillería: Vinatería.

Caleta: Mucho, abundante.

Calzas: Mallas (la prenda de vestir).

Curado: Borracho.

Cancelar: Pagar (me tardé varias confusiones en entenderlo).

Chanta: De mala calidad, chafa.

¿Cachai?: ¿Entiendes?

Choclo: Maíz.

Cabr@: Niñ@.

¡Córtala!: ¡Ya basta!

Cabritas: Palomitas.

Carrete: Fiesta.

Copete: Cualquier bebida alcohólica.

Culiao: Expresión ofensiva (debería ser culiado, pero les encanta comerse letras).

Chucha: Oops!

Completo: Hot-dog.

Caña: Cruda.

Confort: Papel higiénico.

Cuico: Persona adinerada (lo que nosotros llamaríamos «fresa»).

Emporio: Tienda.

Feria: Mercado.

Fanchop: Bebida de cerveza con Fanta (que sabe muy rico, por cierto).

Frutilla: Fresa (la fruta).

Flaite: Naco.

Fome: Aburrido, sin gracia (ésta me encanta, y la agregué a mi vocabulario ya hace dos años).

Guata: Panza.

Guatón: Gordo.

Guagua: Bebé.

Guapo: Macho, valiente.

Huincha: Cinta métrica.

Huaso: Campesino.

Jote: Calimocho.

Luka: $1000 chilenos.

Lol@: Joven.

Manjar: Cajeta.

Maravilla: Girasol (semillas de girasol = semilla maravilla, aceite de girasol = aceite maravilla).

Mano de guagua: Tacaño.

Mina: Chica guapa (la forma en que lo descubrí amplió mi vocabulario y autoestima jaja).

Minga: Reunión de amigos y vecinos para hacer algún trabajo comunitario.

Once: Merienda (es muy chistoso que te digan por la tarde «vamos a tomar la once», no sabía que los números se pudieran comer).

Pebre: Salsa de jitomate, cebolla, cilantro y limón (nuestro «pico de gallo»).

Porfiado: Testarudo.

Polol@: Novi@.

Palta: Aguacate.

Picá: Botana (y corresponde a lo que una persona normal diría «picada»).

Paco: Policía.

Poto: Culo.

Pega: Trabajo, chamba.

Polera: Playera.

Polerón: Sudadera.

Parca: Chamarra.

Pinchintún: Poquito de algo.

Pito: Porro.

Pinche: Amante (algo así como el Sancho).

Po: Pues (y lo usan para todo; Sipo = sí, pues; Yapo = ya, pues).

Paila: Cazuela.

Palo: Un millón de pesos chilenos.

Pasarlo chancho: Pasarla bien.

Piola: Divertido.

Pucho: Colilla de cigarro.

Queque: Pastel.

Quincho: Lugar de una casa para hacer un asado.

Quiltro: Perro de la calle.

Regalón: Consentido, chiqueado.

La Raja: Muy bueno.

Sencillo: Cambio en dinero, monedas.

Sésamo: Ajonjolí.

Taco: Tráfico (imaginen mi emoción la primera vez que lo escuché a un local diciendo «hay mucho taco ahora», y pasé a la decepción de estar hablando de autos).

¿Te tinca?: ¿Se te antoja?

Tomate: Jitomate (acá no hay de los verdes pequeños a los que nosotros llamamos tomates).

Weón: Wei.

Webada: Cosa (y hay muchas variantes más que ni voy a mencionar).

Wendy: Bueno.

Yapa: Pilón.

Zapallo: Calabaza.

Y si a esto le agregas que nombran diferente a los cortes de carne, otras frutas y verduras, animales, y que los platillos de su gastronomía tienen nombres que jamás escuché antes… Si quieres aprender un nuevo idioma, ¡Vente a Chile al tiro, weón!

K.

4 comentarios sobre “Diccionario chileno para mexicanos.

    1. Me faltaron otras que no recordé en el momento, como:
      Mopa = Trapeador.
      Porotos = Frijoles.
      ¡Qué entrete! = Qué divertido.
      Cuático = Loco

      Y otras por ahí que ando aprendiendo todavía…

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